4 de noviembre de 2013

• EL CELO DEL DEMONIO • 2.7

              



Será escueto éste testimonio,
como largo y ciego mi castigo.
No fue despechado amor, ni odio,
fue algo, solo que siempre olvido.

La ropa dejada en las perchas,

alcanfor, mis gafas, periódicos,
las frases en camas tan mal hechas,
condones y hierba bajo el nórdico.

No hay mal, que bien sea transitorio,

hoy puedo rubricarlo y lo afirmo,
ama de llaves del monopolio
del ser ausente de mi vacío.

Su labio flamenco y babilonio,

arcos driblando el pensamiento,
cabriolas con celo de demonio
y en su beso, yo, un ángel caído.

                         
Josetxu Erreke®Elgran Ausente. 


Texto retocado por Josetxu Errekerre, Calle Llagarto, primera 2017