25 de marzo de 2014

• COLOR A TABACO • 2.7



Mi vida es un mientras tanto,
que me aplasta y me levanta 
a picos de sierra helados
o me tira pozos negros.

A veces floto y amarro
los años y cabos sueltos,
con nudo guía, a tamaño
de mis perdidos momentos.

Me seducen ideas chinas
que atan con miel mis deseos,
parásitos de mal  arranque,
mal viven pegado a ellos.

Año a año un zafarrancho,
paso el paño a sucios vidrios.
Por tanto que he derochado
cambio los santos por cirios.

Mis plegarias; un buen trato,
habiendo sido escuchado 
ato anillas, suelto amarras
si luzco el palmo serrano.

Zarpo hacia un mar de asfalto
con pabellón de otra piel 
y velas color tabaco, 
a surcar con tinta y papel

Para que nadie me siga, 
no hay pañuelos ni abrazos,
que aires de los sueño guían,  
las dos botas de este gato. 

Josetxu Erreke®Elgran Ausente.



Retocada por Josetxu Errekerre, Calle Llargarto,  primavera 2017 


#poesía

21 de marzo de 2014

• ME NIEGO • 2.7


Blogeras y Blogueros; Talqueros and Talqueras:



           Me niego a celebrar el día de la poesía, y lo hago por principios y por dignidad. Me niego a convertir algo tan grande, tan singular y tan intangible como  inmenso, en al en algo vulgar, y chabacano. Me niego a hacerme proxeneta de mis versos, a escribir a lo transa en este día. Me niego a celebrar este día como si fuera una bicicleta, un día sin coche, un orgulloso gay, un cenicero lleno de colillas que pueden llegar a matar, o alguna enfermedad, hambruna o pandemia - las cuales entiendo que tengan su día -. Por eso, aquí les dejo mi escrito del famoso "día de la poesía".




¿Cómo cambiar una rueda?

Como no he tenido nunca que hacerlo, y soy de las que llamarían al seguro para que vinieran a por mí o a por mi rueda, recurro a Internet para resumir paso a paso el esquema a seguir:
1.- Detente en una zona segura para realizar el cambio. Si has pinchado en una autopista intenta llegar a una zona de descanso.
2.- Pon la luces de emergencia, el chaleco reflectante, los triángulos de emergencia y apaga el motor.
3.- Haz bajar a todos los pasajeros del vehículo.
4.- Vacía el maletero, para liberar la carga excesiva y para sacar la rueda de repuesto, el gato y la llave necesaria. (No sé por qué la llaman llave si tiene forma de cualquier cosa menos llave).
5.- Si tus ruedas tienen tapacubos quítaselos e inserta la llave en los tornillos para aflojarlos un poco.
6.- Sitúa el gato (otro elemento que no se corresponde con el nombre) en los bajos del coche destinados para ello (¿Y ese cuál es? Pues viene en el manual así que si lo tienes en casa, mal vamos). Cuando el coche esté un poco levantado pon la rueda de repuesto bajo el coche (será un colchón en el caso de que el gato resbale).
7.- Termina por levantar el coche.
8.- Termina de aflojar los tornillos (siempre en diagonal) y guárdalos.
9.- Retira la rueda con cuidado (¡qué fácil parece…! Si has podido levantar el coche podrás sacar la rueda)
10.- Introduce la rueda de repuesto en el lugar de la pinchada y viceversa.
11.- Aprieta un poco los tornillos en diagonal.
12.- Baja el coche con el gato.
13.- Retira la rueda pinchada.
14.- Saca el gato.
15.- Termina de apretar los tornillos con la llave.
16.- Guarda los elementos que has utilizado para cambiar la rueda.
A parte de estos pasos, 3 recomendaciones claves:
1.- NUNCA te metas debajo del coche.
2.- Lleva el manual de instrucciones en el coche para poder efectuar correctamente el paso 6.
3.- Memoriza los 16 pasos o imprímetelos para guardarlos junto al manual de instrucciones.
Después de estos 16 “sencillos” pasos, ¿quién se atreve a cambiar una rueda?
Por +Cristina


10 de marzo de 2014

• NO ES MUJER PARA VIEJOS •2.o



El verso nace en mi cama.
Su boca tan sigilosa,  
pintaba obras picasianas 
con prosa más sabrosa.

En sus formas italianas,
me lleva a lo más íntimo 
traza un sutil laberinto
con dedos de niña mala.

De este mundo taciturno,
caigo al ombligo de Venus,
con sombrero de Saturno 
y mi instinto "parabellum"

Me escurro por su mirada
agarrándome a sus rizos;
racimos de la Toscana
con aroma de narcisos.

La noche es una bengala
que sólo pide socorro
cuando nota que se apaga
el hacha de luz a chorro.

Por la ola de sus caderas
envido a la gravedad
dos lunas sobre la arena,
que peino hasta despeinar.

A cada rato me encuentro 
ojos en la oscuridad ,
y en cada encuentro, su cuerpo,
quita, da todo y se va. 



El Gran Ausente.


Repasado y retocado en Calle Lagarto, invierno 2014.