10 de marzo de 2014

• NO ES MUJER PARA VIEJOS •2.o



El verso nace en mi cama.
Su boca tan sigilosa,  
pintaba obras picasianas 
con prosa más sabrosa.

En sus formas italianas,
me lleva a lo más íntimo 
traza un sutil laberinto
con dedos de niña mala.

De este mundo taciturno,
caigo al ombligo de Venus,
con sombrero de Saturno 
y mi instinto "parabellum"

Me escurro por su mirada
agarrándome a sus rizos;
racimos de la Toscana
con aroma de narcisos.

La noche es una bengala
que sólo pide socorro
cuando nota que se apaga
el hacha de luz a chorro.

Por la ola de sus caderas
envido a la gravedad
dos lunas sobre la arena,
que peino hasta despeinar.

A cada rato me encuentro 
ojos en la oscuridad ,
y en cada encuentro, su cuerpo,
quita, da todo y se va. 



El Gran Ausente.


Repasado y retocado en Calle Lagarto, invierno 2014.