12 de agosto de 2014

DE LA CHAQUETA AL ANONIMATO



Busco la oscuridad como pantalla
el día en que no existe entendimiento,
tras la luz timorata que se calla
cuando la fastuosa noche, siento.
Soy mano de cucaña,
colgado se me escurre el pensamiento.

Increpo al marsupial y cojitranco
que es el chaquetón gris que les presento,
que atrae el agua sucia del barranco
donde enjuaga su boca el desaliento.
Siento el negro sin blanco
que almacena mi ojo bien atento.

Cien luces aferradas a un sargento,*
y en el ojal, claveles de hojalata,
hilos de incienso usado en otro aliento
me cosen a la lengua mi posdata
manca y muda, me siento,
el posavasos roto de un cubata.

Esta huelga de tacto y falso tiento
me llevan a mi impropio maltrato,
que por escribir letra hueca, miento,
y en plena picadura hostil, debato,
en sano parlamento,
entre una mosca y musa a cada rato.

En las páginas brunas sin formato
de mis cerrados parpados escribo
y pinto el verso amorfo aún nonato,
salgo de la pechera gris, revivo,
me siento un fugitivo
versando desde un raso anonimato.



Elgran Ausente.



Sargento: puntal, barandilla de protección que se acopla a la zona, obra, columnas, tejados por el sistema denominado "gato".