20 de mayo de 2017

• ROMANCE DE LA ARENA Y EL AGUA •



Tengo una balsa de arena 
flotando sobre mi cama,
son tal las ganas, morena,
que estás en ella y me llamas. 
Detrás sopla la galerna,
la lluvia colma la balsa,
de azabache, tu melena,
me ordena, en latín, que vaya.
No son cantos de sirena
lo que anega mi garganta;
me falta el aire que elevas 
por tu boca bajo el agua,
y aunque cantos chivos fueran,
no puedo negarte nada;
ni una palabra siquiera...
me envenenaría el alma.

Penetro en la fina esfera,
-por si no existe el mañana-
creada sobre manera,
de manera sobrehumana, 
no es Edén de Adán y Eva; 
es lo que nos da la gana,
donde expira y donde estrena
el día su madrugada, 
el sitio donde la llena
luna gira su mirada. 
Y en epicúrea pelea
manos y dedos se enzarzan 
hasta endulzar con jalea,
siete días por semana,
almuerzo, comida y cena; 
morena, son tal las ganas...

Josetxu Erreke®



En la primavera de 2017, Calle Llagarto.